Los retos que debe enfrentar la universidad para dar respuesta a las demandas de la sociedad del conocimiento, e incluso que se adelante a ellas, están relacionadas con la formación de individuos capaces de apropiarse de los valores necesarios para construir un mundo autosostenible social, ambiental y económicamente.
Para lograrlo debe formar en competencias universales como la de la sensibilidad social y ambiental y la de la comunicación. La sensibilidad ambiental le deben permitir al individuo potenciar sus talentos y capacidades para aportar a la construcción de una sociedad más justa y equitativa. La competencia de la comunicación le debe permitir expresar sus propias necesidades y leer las necesidades de su entorno para construir soluciones colectivas.
La competencia comunicativa debe ser apropiada en sus tres formas básicas: oral, escrita y gráfica. Y debe ser aprendida a manejar desde tres frentes: desde su construcción, su asimilación y su transmisión y recepción a través de nuevas tecnologías. Con esta competencia el individuo desarrolla su capacidad de aprender a aprender, a construir nuevo conocimiento y a participar de trabajo cooperativo en la construcción de soluciones interdisciplinarias válidas para su entorno.
Estas competencias deben ser adquiridas a través de actividades enseñanza-aprendizaje-evaluación relacionadas con el aprendizaje de las leyes universales de la ciencia y su aplicación en las últimas tendencias de la tecnología de cada formación profesional que la universidad ofrece